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Amar el cuerpo que te ha traído hasta aquí

Foto del escritor: María Virginia Villamayor Dorotte
María Virginia Villamayor Dorotte
23 jul
3 min de lectura

Actualizado: 9 sept

A veces el cuerpo no necesita cambiar. Necesita que cambiemos la forma de mirarlo.



Hay una idea que me acompañó durante muchos años. Creía que iba a empezar a querer mi cuerpo cuando cambiara. Cuando fuera más delgada. Cuando desaparecieran las imperfecciones. Cuando dejara de compararme. Pero el tiempo me enseñó algo muy diferente. El amor no llega después del cambio. Muchas veces, el cambio empieza cuando aparece el amor.


Durante años escondí mi brazo derecho. Me costaba aceptar partes de mí que sentía diferentes. Hasta que un día entendí que mi cuerpo nunca había estado en mi contra. Había respirado por mí desde el primer instante. Había sostenido cada alegría y cada tristeza. Había caminado conmigo en cada etapa de mi vida. Había abrazado a las personas que amo. Había atravesado pérdidas, aprendizajes, maternidad, trabajo, viajes y nuevos comienzos.


Entonces me pregunté…


¿Cuántas veces le agradecí todo eso?


Muy pocas. Y creo que no soy la única. Vivimos en una cultura que nos enseña a observar el cuerpo desde la crítica. A buscar lo que sobra. Lo que falta. Lo que debería cambiar. Pero casi nunca nos invita a detenernos y reconocer todo lo que nuestro cuerpo hace por nosotros cada día. No necesitamos amar cada centímetro de nuestro cuerpo todos los días. Pero sí podemos empezar a tratarlo con más respeto. Con descanso. Con movimiento. Con buena alimentación. Con palabras amables. Con paciencia. Porque el cuerpo no necesita que lo odiemos para transformarse. Necesita sentirse cuidado.


La importancia del autocuidado


Y, curiosamente, cuando empezamos a cuidarlo desde el amor y no desde el castigo, algo también cambia dentro de nosotros. Creo profundamente que el bienestar también se contagia. Cuando una mujer empieza a tratarse con más ternura, algo se mueve a su alrededor. Lo veo en mi mamá. Lo veo en mí.


Y me gusta pensar que cada paso hacia nuestra propia sanación puede inspirar, acompañar o abrir un camino para otras mujeres. A veces son nuestras hijas, nuestras madres o nuestras amigas. Otras veces es alguien que nunca conoceremos, pero que necesitaba leer exactamente estas palabras. Por eso decidí grabar esta meditación. No para enseñarte a cambiar tu cuerpo. Sino para ayudarte a reconciliarte con él. A regalarle un abrazo. A agradecerle todo lo que hizo por vos. Y a recordar algo que, ojalá, nunca vuelvas a olvidar:


Tu cuerpo nunca fue el problema. Es el lugar desde donde vivís cada una de tus historias. Y merece ser amado.


🎧 Escuchá la meditación completa


Si sentís que este mensaje resonó con vos, te invito a escuchar “Amar el cuerpo que te ha traído hasta aquí”, una meditación guiada que grabé para acompañarte a volver a habitar tu cuerpo con más gratitud, más respeto y mucho amor. Ya está disponible en Spotify. 🤍



Reflexiones finales


El viaje hacia la aceptación del cuerpo es personal y único. Cada uno de nosotros tiene su propia historia. A veces, las cicatrices son recordatorios de lo que hemos superado. Otras veces, son símbolos de nuestras experiencias. Es importante recordar que cada parte de nosotros tiene un propósito.


La conexión mente-cuerpo


La relación que tenemos con nuestro cuerpo afecta nuestra mente. Cuando nos tratamos con amor, nuestra autoestima crece. Nos sentimos más seguros y felices. La conexión entre la mente y el cuerpo es poderosa. Al cuidar nuestro cuerpo, también cuidamos nuestra salud mental.


Practicando la gratitud


Practicar la gratitud hacia nuestro cuerpo puede ser transformador. Cada mañana, tómate un momento para agradecerle. Reconoce todo lo que hace por ti. Desde el simple acto de respirar hasta las experiencias que vives. Este ejercicio puede cambiar tu perspectiva.


El poder de la comunidad


No estamos solos en este camino. Compartir nuestras experiencias puede ser liberador. Hablar sobre nuestros desafíos y logros crea un sentido de comunidad. Nos recordamos mutuamente que el amor propio es posible. Juntas, podemos apoyarnos y crecer.


Un llamado a la acción


Te animo a que empieces hoy. Haz un pequeño cambio. Dedica tiempo a cuidar de ti misma. Ya sea a través de la meditación, el ejercicio o simplemente disfrutando de un momento de tranquilidad. Cada paso cuenta. Cada acción suma. Recuerda que tu cuerpo merece amor y respeto.

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