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Tres días para intencionar y conectar con tu poder

Foto del escritor: María Virginia Villamayor Dorotte
María Virginia Villamayor Dorotte
8 sept
5 min de lectura

Actualizado: 8 oct

Portal 9/9, Luna Nueva en Virgo y Día Maestro 11


Hay momentos que parecen invitarnos a bajar el ritmo, escuchar el corazón y recordar hacia dónde queremos dirigir nuestra vida. Tres días consecutivos pueden convertirse en un pequeño viaje de transformación: liberar lo que terminó, sembrar nuevas intenciones y asumir el compromiso de llevarlas a la realidad.



El Portal 9/9, la Luna Nueva en Virgo y la energía simbólica del Día Maestro 11 nos proponen unir dos dimensiones esenciales: la espiritualidad que nos inspira y la conciencia terrenal que nos ayuda a actuar. Intencionar no es solamente pedirle algo al universo. También es escucharnos, tomar decisiones y sostener con amor aquello que deseamos construir. Estos tres días son una invitación a volver a nosotros mismos...


Día 1 — Miércoles 9: liberar y cerrar ciclos


El número nueve simboliza la culminación de un ciclo. Este primer día nos invita a observar nuestro recorrido con honestidad y compasión. Antes de pensar en lo nuevo, necesitamos reconocer qué estamos preparadas o preparados para dejar atrás. No se trata de rechazar nuestra historia, sino de agradecer lo vivido y liberar aquello que ya no acompaña a la persona que estamos eligiendo ser.


Busca un lugar tranquilo, enciende una vela blanca si lo deseas y realiza nueve respiraciones conscientes. Luego escribe:


  • ¿Qué etapa de mi vida siento que está terminando?

  • ¿Qué hábito, miedo o pensamiento ya no quiero alimentar?

  • ¿Qué aprendizaje elijo conservar?

  • ¿Qué necesito perdonarme?

  • ¿Qué peso estoy lista o listo para soltar?


Escribe también nueve cosas que agradeces de tu camino. Pueden ser personas, aprendizajes, decisiones valientes o pequeños momentos cotidianos. Para cerrar, repite:


Honro todo lo que fui, agradezco lo que aprendí y libero con amor aquello que ya no necesito. Me permito avanzar con mayor ligereza.

Día 2 — Jueves 10: Luna Nueva en Virgo y ducha de sal


Después de soltar, llega el momento de abrir espacio y sembrar. La Luna Nueva representa simbólicamente un nuevo comienzo. La temporada de Virgo suma una energía práctica, consciente y terrenal: nos recuerda que los sueños también necesitan orden, hábitos y dedicación. Virgo nos invita a prestar atención, cuidar los detalles y transformar nuestras intenciones en acciones posibles.


Ordena un rincón de tu casa, abre las ventanas y deja entrar aire fresco. Luego escribe entre tres y cinco intenciones para este nuevo ciclo. Puedes preguntarte:


  • ¿Qué deseo cultivar en mi vida?

  • ¿Qué necesita hoy mi cuerpo?

  • ¿Qué hábito puede acercarme a mi bienestar?

  • ¿Dónde necesito más orden y menos exigencia?

  • ¿Cómo puedo ser más amorosa o amoroso conmigo?


Intenta convertir cada intención en una acción concreta. “Quiero cuidarme más” puede transformarse en “voy a comenzar el día tomando agua”. “Quiero tener paz” puede convertirse en “voy a dedicar 10 minutos diarios para respirar, caminar o permanecer en silencio”.


Ritual de la ducha de sal (algo que hago en cada luna nueva)


Coloca en un recipiente un puñado de sal y disuélvela en agua tibia. Dúchate normalmente y, al terminar, vierte el agua desde los hombros hacia abajo. Mientras el agua recorre tu cuerpo, imagina que se lleva el cansancio, las preocupaciones y las cargas que ya no deseas conservar. Repite:


Dejo ir lo que pesa. Limpio mi energía, recupero mi calma y abro espacio para lo nuevo.

Evita aplicar sal sobre el rostro, heridas o piel irritada. Si tienes la piel sensible, puedes realizar el ritual solamente con agua tibia, conservando la misma intención. La conciencia que ponemos en el momento es más importante que cualquier elemento externo. Para finalizar, agradece a tu cuerpo. Ha sido tu hogar durante cada uno de tus procesos.


Día 3 — Viernes 11: Día Maestro para integrar y actuar


El once es considerado simbólicamente un número maestro, asociado con la intuición, la inspiración y el despertar de la conciencia. Después de liberar y sembrar, este tercer día nos invita a escuchar nuestra voz interior y convertir la intención en compromiso. La espiritualidad puede mostrarnos una dirección, pero nuestros pasos son los que crean el camino. Podemos pedir claridad y, al mismo tiempo, ordenar nuestra agenda. Podemos visualizar una vida diferente y comenzar a construirla mediante decisiones pequeñas. Podemos confiar en el universo sin abandonar nuestra propia responsabilidad.


Este Día Maestro nos propone unir cielo y tierra: intuición y acción, sensibilidad y disciplina, alma y materia. Busca las intenciones que escribiste el día anterior. Léelas lentamente y elige una. Después responde:


  • ¿Por qué esta intención es importante para mí?

  • ¿Cómo cambiaría mi vida si la sostuviera?

  • ¿Qué acción concreta puedo realizar hoy?

  • ¿Qué hábito necesitaré practicar?

  • ¿Qué excusa estoy dispuesta o dispuesto a dejar atrás?

  • ¿Cómo puedo acompañarme sin castigarme cuando me cueste?


Ahora escribe una promesa posible y realista:


Durante los próximos días me comprometo a…

No necesitas hacer algo extraordinario. El propósito de este día es comenzar. Envía ese mensaje, organiza ese espacio, agenda ese momento de descanso, inicia esa caminata o establece ese límite que vienes postergando. La acción consciente también es una forma de oración.


¡Y si tienes, prende una vela de miel!


La medicina de Virgo: disciplina con alma


A veces confundimos disciplina con dureza, control o exigencia. Sin embargo, una disciplina consciente puede ser un profundo acto de amor propio. Disciplina es recordar lo que queremos incluso cuando la motivación disminuye. Es sostener una práctica sin exigir resultados inmediatos. Es volver a comenzar después de equivocarnos. Es tratarnos con firmeza, pero también con ternura.


La energía de Virgo nos ayuda a llevar lo espiritual a la vida cotidiana:


  • Meditar y también ordenar nuestros horarios.

  • Visualizar y también dar el primer paso.

  • Pedir abundancia y también revisar cómo administramos nuestros recursos.

  • Desear bienestar y también cuidar el cuerpo.

  • Hablar de amor propio y también establecer límites.

  • Confiar en nuestra intuición y también observar la realidad.


La conciencia espiritual no nos aleja de la tierra. Nos enseña a habitarla con mayor presencia.


Tres días, tres movimientos


Día 9: libero. Dejo espacio para respirar y honro los ciclos que terminaron.

Día 10: siembro. Elijo con conciencia lo que deseo cultivar en mi vida.

Día 11: me comprometo. Escucho mi intuición y doy un paso concreto hacia mi intención.


Este recorrido no busca convertirte en una persona nueva de un día para otro. Busca ayudarte a regresar a tu centro y recordar que la transformación verdadera se construye mediante decisiones pequeñas, sostenidas y alineadas con tu bienestar.


Una declaración para volver a ti


Coloca una mano sobre el corazón y otra sobre el abdomen. Respira profundamente y repite:


Hoy regreso a mí. Libero lo que ya cumplió su propósito. Siembro intenciones que nacen de mi verdad. Confío en mi intuición y acompaño mis sueños con acciones. Elijo una disciplina amorosa, consciente y posible. No necesito ser perfecta ni perfecto para avanzar. Solo necesito escucharme, respetar mis tiempos y volver a elegirme.

Que estos tres días sean un puente entre la persona que fuiste y la vida que deseas crear. Que tu espiritualidad te inspire, que tus raíces te sostengan y que cada pequeño paso te recuerde algo esencial: Siempre puedes volver a ti.


Con amor,

Virginia.

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